"Una de las diferencias del cochinillo ibérico es que aporta tres capas y otras tantas secuencias palatinas. El exterior, uniformemente crujiente, recuerda a unos chicharrones muy nobles. Uno intermedio, entre crujiente y magro, almacena grasa, gelatinosidad, La jugosidad y suculencia, la carnosa, más tierna, de corte limpio, cubierta de grasa, determina la textura y el sabor, que, en este último caso, es notablemente más exquisito.